Breve historia de Malta
Siete mil años, de los templos megalíticos a la Unión Europea

La historia de Malta es un increíble mosaico de civilizaciones que han dejado cada una su huella. Con más de 7.000 años de presencia humana, el archipiélago siempre ha sido una encrucijada estratégica del Mediterráneo. Repasemos juntos las etapas principales, y veamos dónde se pueden encontrar todavía hoy.
La época de los templos (h. 5900 – 2500 a. C.)

Los primeros pobladores llegaron desde Sicilia en el Neolítico, unos seis mil años antes de Cristo. Sus descendientes construyeron algunos de los monumentos de piedra exentos más antiguos del mundo: los templos megalíticos de Ġgantija en Gozo, Ħaġar Qim y Mnajdra, Tarxien y el hipogeo de Ħal Saflieni, un complejo subterráneo excavado en la roca. Son anteriores a Stonehenge y a las pirámides de Egipto; su función sigue debatiéndose, aunque las figuras de «mujeres gordas» apuntan a un culto a la fertilidad. Hacia el 2500 a. C. la cultura de los templos desapareció por razones que siguen siendo un misterio.
Fenicios, romanos y árabes

Desde el 800 a. C. aproximadamente, Malta fue un enclave comercial de los fenicios y luego de los cartagineses. En el 218 a. C. pasó a Roma, como muestran los restos de la Domus Romana de Rabat. Según la tradición fue en esta época, en el año 60, cuando San Pablo naufragó en la isla, en la bahía que hoy lleva su nombre, a pocos pasos de nuestro apartamento, y trajo el cristianismo a Malta. Tras los bizantinos, el dominio árabe (870-1091) dejó una huella profunda en la cultura y en la lengua maltesa, la única lengua semítica que se escribe con el alfabeto latino.
Los normandos y la Edad Media
En 1091 llegó desde Sicilia el conde normando Roger, y durante más de cuatro siglos Malta siguió la suerte del Reino de Sicilia. Mdina, la ciudad fortificada en lo alto de la colina, fue la capital de la isla durante todo ese tiempo.
Los Caballeros de San Juan (1530-1798)

La época más emblemática de la historia maltesa. En 1530 el emperador Carlos V cedió Malta a la Orden de los Caballeros de San Juan. Los Caballeros fortificaron la isla y en 1565 resistieron heroicamente el Gran Asedio del Imperio otomano. Tras la victoria, el gran maestre Jean de la Valette fundó una nueva capital, La Valeta, que lleva su nombre. En los dos siglos siguientes la Orden llenó las islas de iglesias barrocas, palacios y una cadena de torres de vigilancia costeras, entre ellas la torre Wignacourt de St. Paul's Bay (1610), la más antigua que se conserva.
Napoleón y los británicos
En 1798 Napoleón arrebató Malta a los Caballeros camino de Egipto. Los malteses no tardaron en sublevarse contra los franceses y, con ayuda británica, los obligaron a rendirse en 1800. Malta pasó entonces a la protección británica y se convirtió en colonia de la Corona, reconocida oficialmente en 1814.
La Segunda Guerra Mundial y la independencia

Su posición estratégica convirtió a Malta en una base naval clave, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la isla sufrió algunos de los bombardeos más intensos de la guerra. En abril de 1942 el rey Jorge VI concedió la Cruz de Jorge a toda la población por su valor: la cruz sigue en la bandera maltesa. Malta logró la independencia en 1964, se convirtió en república en 1974, entró en la Unión Europea en 2004 y adoptó el euro en 2008.
Dónde ver la historia de Malta
- Prehistoria: Ħaġar Qim y Mnajdra, Ġgantija en Gozo, el hipogeo (reserva con mucha antelación) y el Museo Nacional de Arqueología de La Valeta.
- Roma y San Pablo: la Domus Romana y las catacumbas de San Pablo en Rabat; las islas de San Pablo y la propia bahía.
- Los Caballeros: La Valeta, la concatedral de San Juan, las Tres Ciudades y el Palacio del Gran Maestre.
- Segunda Guerra Mundial: las Lascaris War Rooms, el monumento Siege Bell y la Rotonda de Mosta.
Nuestros lugares imprescindibles de Malta explican cómo visitar los principales sitios, y nuestra guía de St. Paul's Bay cuenta la historia que tenemos a la puerta de casa.


